sensocentrismo

 

Sensocentrismo

© damon graham

De todos los animales de la creación, el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir.

John Steinbeck

En junio, el periódico El Norte publicó en su suplemento Gustos y Pasiones (GP) una portada que provocó indignación social: padre e hijo de cacería en África, posando junto a un león que habían matado. Aunque la imagen testimonia un pasatiempo aún practicado y, en algunos sectores de la sociedad, aceptado, las reacciones por parte de la ciudadanía, así como de organismos que promueven y luchan por el bienestar animal manifestaron un repudio general. La asociación Revolución Antitaurina envió una carta a la publicación, de la cual citamos un fragmento: “En una sociedad como la nuestra, que adolece (sic) de una terrible violencia e inseguridad constante, creemos firmemente que la solución no está en este tipo de actividades ni mucho menos en fomentarlas. Es necesario darnos cuenta (de) que aún las actividades llamadas deporte, si en su esencia se componen de actos brutales como el dolor, el sufrimiento y la muerte, no pueden ser de ninguna manera un ejemplo a seguir”.

Uno de primeros países occidentales en establecer leyes a favor del bienestar animal fue Gran Bretaña. En 1967 su gobierno creó la Comisión Consultiva sobre el Bienestar de los Animales de Granja. Las primeras directrices recomendadas devinieron en las así llamadas cinco libertades del bienestar animal: estar libres de sed y hambre; de incomodidad, de dolor, lesiones y enfermedad; de miedo y angustia, y ser libres de expresar un comportamiento normal. Estas reglas se aplican a los animales destinados para la alimentación humana. ¿Qué decir de la cacería deportiva? Gustavo Olvera, miembro de Revolución Antitaurina, opina: “Una portada tan desafortunada como la del suplemento GP de El Norte es un reflejo de nuestra indiferencia como sociedad hacia el sufrimiento de un ser vivo. La sociedad no es mala, la mayoría no lo es, pero vivimos en una estructura social antropocentrista, en donde los beneficios para el hombre son más importantes que cualquier otra cosa”.

Más allá del simple bienestar animal se encuentra el sensocentrismo, planteamiento ético que afirma que todo ser con capacidad para sentir merece consideración moral y respeto. “Afortunadamente, cada vez más gente toma conciencia sobre el derecho que tienen los animales a no sufrir, la información es poderosa. Mientras sigamos quitando las vendas de la ignorancia, más terreno ganará el respeto a todo ser vivo”, finaliza Olvera.

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